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Publicidad por correo electrónico

La preocupación por la cantidad del correo electrónico comercial enviado ha hecho que se busquen nuevos modos para reforzar las leyes de protección de datos, incluso en contra de anunciantes legítimos.  Los registros de correo electrónico son un esfuerzo equivocado apuntado a la protección de menores de los “depredadores” online.


Postura que adopta la IAA

La IAA apoya la legislación contra la “inundación de mensajes”,  apoya el control de la publicidad enviada por correo electrónico para que esta práctica pueda ser utilizada por remitentes legítimos, pero exige sanciones criminales contra los remitentes que no cumplan a ley. Apoya la existencia de directrices para los remitentes del correo electrónico comercial, que impliquen la clara identificación del remitente del correo electrónico, la fácil opción por parte del receptor de eliminar el e-mail y la existencia de una dirección de correo electrónico válida a la que el receptor se pueda dirigir si lo desea. La IAA se opone a mandatarios que exijan el uso de los denominados “permission e-mail”, que implican la previa autorización del receptor al remitente antes de que este pueda enviarle cualquier correo electrónico. La IAA se opone a las directrices que impongan crear listas de receptores a los que no se puede enviar e-mails, ya que la existencia de estas listas no pararía el envío de  spam  por parte de quien rompe la ley vigente normalmente. Tal registro impondría gastos "de limpieza" innecesarios a los anunciantes que utilicen el correo electrónico de manera legítima. Los registros de correo electrónico son inseguros y de costes prohibitivos. Además, presentan serios riesgos de seguridad y privacidad. En realidad, tener que registrarse aumenta el peligro para los menores, ya que todas las listas obtenidas de los registros son comparadas con una lista de direcciones electrónicas conocidas que pertenecen a menores. Los registros facilitan a remitentes no legítimos la obtención de los datos de contacto de menores. El someter a revisión cualquier lista de marketing por una agencia de gobierno implica serios problemas de privacidad. En definitiva, los registros de correo perjudicarán a anunciantes legítimos que utilicen el correo electrónico, sin embargo, no aportará nada a los esfuerzos por proteger la privacidad de datos de menores.